ALFREDO RAMON
Alfredo Ramón nos lleva de la mano en un recorrido por el Madrid que deslumbra a todos cuando repentinamente lo descubrimos.
Es el Madrid anónimo de sus llamativas fachadas y sus añejas tabernas, de sus viejos quioscos y agradables comercios; es el Madrid acogedor, cuyo encanto recoge el pintor en sus lienzos de forma magistral recreando una atmósfera cargada de nostalgia, si cabe algo reivindicativa, para que entendamos su particular visión de esta ciudad.
Con una técnica muy depurada, sirviéndose de soportes y medios muy diversos, Alfredo Ramón sabe captar el espíritu de lo que pinta.
Artista experimentado, ha viajado por todo el mundo y enseñado a alumnos de varias universidades de América la esencia de la España clásica y moderna a través de sus cuadros, los cuales son admirados en colecciones privadas y en exposiciones a lo largo de su muy dilatada carrera profesional.
". . . el Madrid que yo pino es un Madrid 'vulgar', no me interesa ni el aspecto monumental ni las visiones enfáticas de una gran ciudad. A mí me interesa el paisaje de la acera de enfrente . . ."
Y es por eso que Alfredo Ramón extrae la esencia de lo que pinta, porque mediante un proceso de selección justificada y, a la vez, exhaustiva rompe a su favor el agravio comparativo de sus motivos con los que su extensa visión del mundo le pudiera sugerir.
Si alguien ama su ciudad y desea pintarla para los demás ha de ser consecuente consigo mismo y saber expresar en sus lienzos, con total entrega y sinceridad la célula que a él mismo le cautiva constantemente.
Cuando él mismo califica de RETRATOS los cuadros que hace de una vieja fachada o una extinta carpintería es porque observa en ellos el espíritu de lo cotidiano, de lo bello, de lo anónimo y, en definitiva, de lo entrañable que tiene este Madrid, tan singular al que tan bien ha sabido dotar de vida propia en sus magníficos cuadros Alfredo Ramón.
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