Para muchos estudiantes es la situación más cómoda y de mayor inmersión en la cultura española. Vivir en un “homestay” te ofrece la posibilidad de compartir el día a día de un hogar español.

Middlebury mantiene una lista de “homestays” con diferentes formatos donde podéis elegir



PROCEDIMIENTO :



Antes del 1 de julio hay que mandarle un correo electrónico a Laura Hernández: lhernand@middlebury.edu. adjuntando el siguiente CUESTIONARIO. De esta forma ella estará al tanto de tus preferencias y podrá asesorarte mejor en tu elección.

De esta manera hay dos caminos a seguir. O esperar a llegar a Madrid y que podáis ver vosotros mismos las casa (en este caso Laura os mandará por correo una lista de 3 “homestays” antes de vuestra llegada), o hacer una reserva en una de ellas, siempre seguidos por vuestras preferencias y disponibilidad de las casas. Esta reserva supone un compromiso mínimo de un mes, que se ampliará a todo el curso escolar y que solo se podrá disolver en caso de necesidad realmente justificada.

PRECIOS :

derecho a cocina (el estudiante se encarga de comprar y cocinar su propia comida, teniendo especial cuidado en limpiar y recoger todos los utensilios después) 420€



Media pensión (en esta opción se incluyen dos comidas, una de ellas el desayuno y la otra a elegir entre comida o cena) 685€



pensión completa (el estudiante recibe el desayuno, la comida y la cena) 840€



COMENTARIOS ESPECÍFICOS :



Julietta Bekker (grad. 08-09)



Elegi alquilar un cuarto en casa de una familia en Madrid porque queria una inmersion linguistica (faltan accentos) y cultural total. Queria que mis primeras palabras de cada dia fueran "Buenos dias. Durmio bien?". Tuve el privilegio de quedar con la Sra. Candida Lazaro (faltan accentos) en el barrio de Arapiles al lado de Chamberi. Me encanto la experiencia, y la anfitriona me cayo (faltan accentos) muy bien. Nos ensenamos (falta tilde) recetas y hablamos de la historia de la posguerra. Siempre sentia muy comoda e independiente en casa. Recomendaria este tipo de alojamiento a cualquier estudiante a quien le importara mas (faltan accentos) la comodidad a la hora de hablar la lengua que la experiencia de quedar con otros norteamericanos no nativo-hablantes.



Alex Graves (Jr. 08-09)



Yo elegí la opción homestay/anfitriona para mi semestre en Madrid. Fue una experiencia muy buena – viví en un piso bonito y moderna con una pareja vieja – muy majos. Pero después del semestre, creo que me gustaría haber vivido en un piso compartido. Elegí la opción de vivir con una anfitriona porque quería practicar mi español, y pareció la manera más fácil y segura para vivir en Madrid. Además, tenía miedo de buscar apartamentos en Madrid sin experiencia ni un nivel muy alto de español. Lo que aprendí es que el proceso de buscar apartamentos compartidos es bastante fácil – la mayoría de mis amigos encontraron pisos baratos, bonitos, y con gente maja que habló español. Todos podían tener personas allí para cenas o fiestas sin problema – algo que yo nunca podía hacer en mi piso. Además, si tienes un plan de comida, tienes un horario (más o menos) para comer y pierdes oportunidades de cenar/tapear con amigos, o pierdes tu cena. Y es carísimo. Si no puedes cocinar, y eres un poco dependiente, una anfitriona es una buena opción. Pero si puedes cocinar y eres independiente, elige piso compartido!

Al fin de todo (porque a mí me gustó muchísimo mi anfitriona) yo quede en el piso pero sin un plan de comida – así que pagué menos por mes para solamente alquilar la habitación, y tenía derecho a cocina. Ahorré mucho con esto, porque no tenía que pagar desayuno/cena (compré todo mi comida en el supermercado y cociné en el piso, incluso el almuerzo) y todavía aproveché de la situación. Ellos no hablaron ingles y entonces siempre hablé español en el piso con ellos que fue buena de practicar. Lo malo es que casi nunca me corrigieron (aunque les pedí que me corrigieran) y fueron bastante tercos y de mente cerrada. El tema de dinero es un poco difícil, porque quieres vivir allí con una “familia” pero la relación es basada en dinero y entonces siempre existe la posibilidad de tensión. Pero al fin de todo estaba muy contenta con mi familia, el piso, la limpieza, la oportunidad de mejorar mi español, y la relación que formé con ellos. Hay positivas y negativas de cada situación, pero creo que la gente y la locación son los factores más importantes.